La propuesta se presenta como un llamado a volver al origen. Cristo ocupa el centro de cada pensamiento, canción y acción.
El sencillo se sitúa dentro de la adoración moderna y combina un lenguaje musical enfocado en la congregación.
Las canciones están concebidas para ser interpretadas en comunidad, favoreciendo una conexión directa con Dios desde la música.
La grabación tuvo lugar durante la primera noche del evento “Fuego en el Altar”.
“La adoración es un estilo de vida, no sólo un estilo musical”, Marco Barrientos.
La canción fusiona elementos contemporáneos del estilo worship con pasajes centrados en la voz y el piano.
