La agrupación cristiana Vasija de Barro presenta “Hay Un Canto Nuevo“, una renovada versión de uno de los himnos más emblemáticos de la iglesia.
Con una propuesta inspirada en el funk de los años setenta y un mensaje de esperanza que ha trascendido generaciones, el sencillo busca acercar a nuevos oyentes a la riqueza histórica de la música cristiana sin perder la esencia de su contenido bíblico.
La canción encuentra su origen en la historia del compositor estadounidense Luther B. Bridgers, quien escribió el himno tras enfrentar una de las tragedias más profundas de su vida: la pérdida de su esposa y sus tres hijos en un incendio. A partir de esa experiencia de dolor, Bridgers expresó una convicción que ha permanecido vigente con el paso del tiempo: aun en medio del sufrimiento, la esperanza en Cristo permanece firme.
Esa misma verdad es la que Vasija de Barro busca transmitir con esta nueva interpretación. Para la agrupación, grabar “Hay Un Canto Nuevo” representa recordar que, aunque el ser humano es frágil como una vasija de barro, Dios continúa siendo refugio, fortaleza y consuelo en cualquier circunstancia.
El sencillo se distancia de la interpretación tradicional para ofrecer una propuesta inspirada en el funk de la década de 1970. La producción incorpora una destacada sección de metales, nuevos arreglos, una rearmonización completa y una instrumentación que aporta dinamismo sin alterar el contenido espiritual de la composición. El resultado es una versión llena de energía y celebración que invita a exaltar la fidelidad de Dios desde una perspectiva fresca y contemporánea.
La producción estuvo a cargo de Silvio Bolívar, mientras que la mezcla fue realizada por Daniel Zárate y la masterización por Dave Kutch. La interpretación principal corre por cuenta de Miguel Díaz Pulido, cuya voz aporta fuerza y cercanía a esta nueva lectura del himno.
La banda recuerda que “Hay Un Canto Nuevo” ha formado parte de su historia de fe desde la infancia. Según relatan, escucharon este himno por primera vez cuando tenían alrededor de diez años, interpretado por una anciana de su congregación, una experiencia que dejó una huella permanente en su vida espiritual.
Décadas después, aquella canción vuelve a cobrar vida con nuevos sonidos y arreglos, pero conservando el mismo mensaje que ha acompañado a generaciones de creyentes: que la paz de Cristo permanece inalterable incluso en medio de las pruebas más difíciles.
Vasija de Barro preserva el legado de los himnos cristianos y los acercar a las nuevas generaciones mediante producciones contemporáneas que respetan su profundidad bíblica y teológica.
Con oficina de prensa.
