El adorador argentino Joel Rocco lanza una nueva versión de «Solo hay uno», uno de los temas más significativos de su repertorio, esta vez acompañado por Marcos Brunet, una de las voces más influyentes de la adoración en español. La colaboración da nueva vida a una canción que exalta la dignidad de Cristo y proclama que solo él es digno de toda honra y adoración.
Grabada en vivo y producida por Andreu Pradas, la nueva interpretación conserva la esencia íntima y reverente de la composición original, pero incorpora una dimensión congregacional más amplia y emotiva. La mezcla estuvo a cargo de Sergio Vicente y el proceso de masterización fue realizado por Luke Pimentel.
Musicalmente, la producción combina pianos, sintetizadores ambientales, guitarras eléctricas y pads que construyen una atmósfera propia de la adoración contemporánea. Cada elemento sonoro está orientado a crear un espacio que invite a los oyentes a dirigir su atención hacia la persona de Jesús.
La historia detrás de «Solo hay uno» se remonta a Buenos Aires, Argentina, donde Joel Rocco compuso el tema junto a Marcos Salice durante un encuentro inesperado que, según relata el artista, estuvo marcado por una profunda experiencia espiritual.
«Recuerdo estar en mi habitación en un día tan normal, sin la intención de componer y sentir el llamado del Señor: “El momento es ahora“», comparte Joel.
«Miré a Marcos y le dije: “Hermano, hay que componer“, y en ese preciso momento nació la intro tal cual quedó en la canción que escuchamos. Quedamos muy sorprendidos con esta canción, porque no fue una más, sino que el Espíritu Santo nos ministró a nosotros primero», añade.
A partir de esa experiencia surgió una composición que, con el paso del tiempo, ha encontrado eco en comunidades de adoración de distintos lugares.
La incorporación de Marcos Brunet aporta una nueva fuerza interpretativa al tema y fortalece su carácter congregacional. Su participación añade matices de profundidad y solemnidad a una canción cuya intención principal es conducir a la Iglesia a exaltar el nombre de Jesús.
Para Joel Rocco, esta colaboración representa también el cumplimiento de un anhelo personal, al considerar a Brunet como una de las principales referencias que han influido en su camino ministerial y musical.
Desde sus primeras líneas, la canción establece con claridad su enfoque cristocéntrico.
La declaración: «El cielo y la tierra se unen a exaltar al Cordero inmolado» introduce una visión de adoración universal en la que toda la creación reconoce la grandeza de Cristo y responde con gratitud ante la obra redentora de la cruz.
El lanzamiento está acompañado por un videoclip grabado durante una noche de adoración organizada por Altar España, en Madrid.
La dirección estuvo a cargo de Brandon Toledo, mientras que Josué Parra Vergara participó en el trabajo de cámaras, contribuyendo a reflejar visualmente el propósito del proyecto: mostrar una comunidad reunida alrededor de la adoración a Cristo.
Con oficina de prensa.
