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Abandonando el temor a crear

A pesar de que el gospel ya es tenido en cuenta en grandes eventos como los GRAMMY, en Estados Unidos, donde la mayoría de la población se identifica como evangélico, solo el 2.8% de los 549.4 millones de álbumes vendidos son del género cristiano/gospel, según Nielsen Music, destacado proveedor de datos sobre la industria musical.

 

¿Cómo podemos incrementar ese número? ¿Qué sonido necesita escuchar esta generación?  El escritor y poeta holandés E.J. Potgieter, dijo: “Solo la renovación puede mantener. El que se queda parado, se retrasa”. La respuesta está en perder el miedo a explorar y arriesgar.

 

Admirados escritores como C.S. Lewis o Tolstoi se atrevieron a llevar un mensaje abiertamente cristiano a través de sus libros. Su creatividad y originalidad no solo atrajo a los creyentes sino a todo tipo de público que se enamoró de sus ideas y de su forma de contar historias, muchos de ellos hoy son clásicos de la literatura.

 

En la música, vale la pena destacar algunos ejemplos: en el disco God I look to you, Bethel Church incluyó el sonido de una máquina de escribir como parte de la instrumentación. David Crowder Band, solía tocar canciones con instrumentos creados por el baterista del grupo, los más famosos fueron el robot Steve3PO, que interpretaba la batería, y el controlador del famoso juego Guitar Hero, que convirtió en una guitarra profesional. En su reciente álbum, Sigues siendo Dios, Marcos Witt incluyó la canción Alabemos, que emplea una base instrumental con sintetizadores pertenecientes al género Electronic Dance Music, uno de los más escuchados por los jóvenes en la actualidad.

 

Este es un llamado a perder el temor a crear, a proponer un género o una forma de hacer música. Los seres humanos somos creativos porque fuimos diseñados por el ser más creativo del universo, ahora más que nunca, necesitamos usar esa característica para poner en la boca de las personas el mensaje de salvación usando la música como vehículo.

 

Los himnos nunca pasarán de moda, el reto es crear himnos contemporáneos que cuenten la historia de Dios en nuestra vida y permanezcan en la mente de quienes nos escuchan. ¿Qué herramientas usaremos? Nuestra experiencia con Dios. ¿Qué debemos abandonar? El temor.

 

Cuando perdemos el miedo a fracasar, pero sobre todo morimos a las expectativas que los demás tienen de nosotros y empezamos a ser genuinos, inevitablemente contaremos y cantaremos una historia que nadie ha contado, una melodía que nadie ha compuesto.

 

Escrito por CanZion.com

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